Sagasta: pericias y testimoniales que pueden definir el caso MUERTE DEL CICLISTA Sagasta: pericias y testimoniales que pueden definir el caso

La investigación por la espantosa muerte de Ramiro Esteban Sagasta sigue sin una hipótesis firme, pero hay una profunda preocupación por las características del hecho. Por lo pronto, los investigadores esperan el resultado del peritaje de su celular y su computadora. Ayer se realizó una inspección ocular en la vivienda del ciclista, ubicada en el barrio Mirasoles, en el norte de la capital salteña.

El martes pasado, el hombre de 44 años apareció con el noventa por ciento del cuerpo quemado en la ruta 28, en la zona de Lesser. ¿Por qué lo mataron? es la pregunta que cobra más fuerza con el correr de las horas.

En estricto «off the record», una fuente del caso aseveró ayer a El Tribuno que dos personas que encontraron a Sagasta antes de que lo llevaran al hospital afirmaron que la víctima les dijo que lo quemaron con nafta.

Otra fuente afirmó que dos baquianos vieron cuando a Sagasta le prendían fuego, a la vera de la ruta 28. Con esas afirmaciones el hecho se asemeja a un crimen narcomafioso y un modus operandi similar al doble crimen de la Circunvalación Oeste, donde hace un mes fueron asesinados un hombre y una mujer.

Desde el Ministerio Público muestran cierta cautela hasta tener más avances en la investigación. El miércoles la fiscal Verónica Simesen de Bielke dijo que no descartaba ninguna hipótesis. No obstante, la teoría del robo no cierra porque encontraron la bicicleta y otras pertenencias de Sagasta.

Tras el informe que determinó que el deceso de Sagasta se produjo como consecuencia de las graves quemaduras sufridas, que afectaron en un 90% su cuerpo, la fiscal Simesen de Bielke solicitó estudios complementarios, entre ellos uno toxicológico.

«Todavía no descartamos ninguna hipótesis», insistían otras fuentes consultadas en reiteradas oportunidades ayer por este medio. Pero a todos les llama la atención cómo se produjo el hecho, que tuvo una fuerte repercusión nacional.

En estas horas seguirán con las testimoniales y la revisión de cámaras de seguridad públicas y privadas de toda la zona.

Sagasta trabajaba en Xibei, una empresa abocada a brindar soluciones tecnológicas, informáticas, de control y seguridad, como cámaras a pequeñas y medianas empresas. Investigadores del caso hasta ahora no encontraron registros que la empresa haya aportado sobre algún caso judicial que haya originado posiblemente el ataque a Sagasta. No obstante, otras fuentes insisten en que se debe investigar más allá.

Sagasta antes había trabajado en Telecom, pero se fue para poder tener su propio proyecto.

Ayer al mediodía, tras el velorio en la capital salteña, partió el cortejo fúnebre a Cafayate. Allí hubo escenas de mucho dolor de los familiares y amigos del ciclista, quienes se trasladaron hasta esa localidad del Valle Calchaquí. Según trascendió de su entorno, decidieron inhumar el cuerpo en Cafayate ya que a Sagasta le gustaba ese lugar y viajaba en forma constante. Además su esposa, Leticia Chaile, es oriunda de allí.

El Tribuno dialogó con varias personas que conocían a Sagasta, quienes aseguran que no tenía comportamientos extraños, deudas o problemas familiares. Incluso siguen conmocionados por la forma violenta que murió.

Medida del procurador

Ante el sostenido incremento de diversas modalidades de criminalidad con características violentas, y advirtiendo en ellas peculiaridades distintivas de tal entidad que no deben pasar desapercibidas en la dirección de las investigaciones, el procurador general de la Provincia, Pedro García Castiella, dictó una serie de nuevas instrucciones generales a los fiscales «para la investigación de muertes violentas que ocurran en la provincia», comunicaron ayer desde el Ministerio Público. A partir de ahora, desde el punto de vista investigativo todas las muertes accidentales o suicidios deberán abordarse y tener tratamiento desde el inicio como un posible femicidio u homicidio hasta que esto quede descartado.

También se estableció que los fiscales deberán efectuar un atento seguimiento y control de las autopsias que se realicen, e inclusive la presencia de los mismos en el acto de autopsia ante casos de autorizada complejidad o necesidad.

 

Quién era Ramiro, la víctima

Se trata de un padre de familia sin conflictos de ninguna naturaleza.

Ramiro Esteban Sagasta estaba casado con Leticia Chaile, una asistente social que cumplía funciones en el Centro de Jóvenes en Conflicto con la ley penal. Ambos tenían dos hijos.
Sagasta trabajaba en una empresa que provee soluciones tecnológicas, informáticas y de control, como cámaras de seguridad, a Pymes. Se había desempeñado antes en Telecom. Le gustaba la actividad física. Decidieron inhumar el cuerpo en Cafayate, ya que a él le gustaba ese lugar. Su esposa es oriunda de allí. La familia Chaile es reconocida en Cafayate por la actividad gastronómica y hotelera.